La economía pop-up y el individualismo empresarial español

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Economía Pop-Up e Individualismo Empresarial

Economía pop-upComenzó ya hace algunos años a ponerse de moda en Inglaterra con el nombre de Pop-Up Stores. Se trata de tiendas o establecimientos que abren por un periodo corto y determinado de tiempo. Lo más frecuente es que sea para promover productos, como hacen por ejemplo Anthon Berg  o Reebok. Y crece la tienda pura y dura que abre, vende lo que puede y cierra en la fecha prevista.

 

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In order to overcome the crisis and grow, the Spanish companies need more size and more interest in getting allies. Ours may be the biggest corporate social media users in Europe, but at the same time they are not really keen to partner with other companies to gain power and competivity.»] English summary [/tooltip]

 

Claro que siguen y seguirán existiendo las tiendas de toda la vida que cada día abren sus escaparates con los mismos productos. Ellas siempre tendrán su sitio. Lo que pasa es que la sociedad tiene otro ritmo y se tiende cada vez más a lo temporal. Ropa de usar poco y tirar, electrodomésticos con fin ya programado, artículos en general baratos y de escasa calidad, relaciones personales menos estables, alianzas puntuales entre empresas, acuerdos igualmente puntuales entre partidos políticos, amistades de conveniencia, … La lista es larga y en absoluto nueva.

 

El concepto de “efímero” es contrario al de “a largo plazo”. Y para durar, resistir y crecer hace falta tamaño, algo que se consigue con el tiempo. Con una agravante añadida: no nos va nada el asociarnos con otros para conseguir objetivos económicos, algo que podría compensar la falta de tamaño de las empresas. En Alemania las  empresas medianas y grandes dan empleo al 60% de los empleados totales, frente al 40% en España. Y cuanto menor una empresa más frágil es. Las empresas mayores son más capaces de resistir los vaivenes de la economía por la inercia que tienen. Son un agente estable en la economía. En ellas es donde más se invierte en I+D porque tienen recursos. Son diques que regulan el caudal económico evitando o amortiguando las crecidas y las sequías. Cosa que no se puede decir de la microempresa sin empleados o con uno o dos como mucho. A la que cambia el viento se caen las velas. Y es que nos falta capacidad de ver a lo grande y buscar aliados empresariales con los que comprometernos. Por eso nuestra economía es tan sensible a los ciclos económicos. Nos faltan diques y nos sobran servicios sin mucho valor añadido.

 

Igual tiene algo que ver con nuestra forma de ser, algo paradójica. Por un lado las empresas españolas están por debajo de la media europea en disponibilidad de página web,  y por otro son las más “sociales” del continente. Como personas somos abiertos y simpáticos pero a la hora de trabajar nos cerramos y se nos pierde la sonrisa. Amigos sí pero aliados con los que triunfar empresarialmente no tanto.

 

Para salir de esta tremenda crisis se dice que hay que cambiar el modelo económico. Este cambio  pasa por la revisión de aspectos de nuestra forma de ser y entender la vida y el trabajo. Nos falta ambición y nos sobra orgullo. Andamos muy cortos a la hora de compartir el trabajo y el éxito y sobrados de inseguridades y de defensa a ultranza del cortijo. Los reinos de taifas no son viables en política porque tampoco lo son en economía. Hay demasiadas personas que no se terminan de creer sinceramente que la unión hace la fuerza. Demasiados empresarios y gestores creen que el seguimiento ciego de la receta de Juan Palomo es lo que les mantendrá seguros en sus puestos. Un gran error de visión o de cálculo en un mundo globalizado como el del siglo XXI.

 

Ha llegado el momento de los pactos. De las alianzas. De las miras altas y de la ambición en su mejor sentido. De la colaboración. Del sentimiento de comunidad (o grupo o asociación) antes que el de individualidad. No sé dónde está la mejor combinación en porcentajes de empresas grandes, pequeñas y medianas. De lo que estoy seguro es de que no la tenemos y estamos lejos de ella.

 

¿Qué hacer? Pues ayudar y dejarse ayudar. Veo demasiados ejemplos de empresas y asociaciones nacidas como patrimonio de su creador y que son herméticas a las influencias externas. Unas influencias que consideran amenazas y que no se paran a pensar si podrían ser una ayuda en la búsqueda de sus objetivos.

 

El conocimiento y la experiencia, al igual que el dinero, generan riqueza cuando se mueven. Repensemos nuestro enfoque de lobos solitarios empresariales. Abramos las puertas y las ventanas para refrescar el know-how de nuestras empresas. Menos economía pop-up individual y más ambición y pensamiento a lo grande con una mente abierta a las nuevas oportunidades y con buenos compañeros de viaje.

 

Imagen: druidabruxux

 

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