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Ventajas de una mudanza (1ª parte)

lo bueno de una mudanzaSan Ignacio de Loyola recomienda  “En tiempo de desolación nunca hacer mudanza”. Pues recién salido de una debo decir que tiene sus aspectos positivos para la persona… y para cualquier organización.

 

Lógicamente, el fundador de la Compañía de Jesús no se refería a cambiar de casa ni de oficina sino más bien a la no conveniencia de tomar decisiones en momentos difíciles. Eso que dicen los políticos de que “no hay que tomar decisiones en caliente”, disfrazando con una frase sabia el hecho de no estar seguros de qué hacer al respecto de la situación.

La verdad es que mudarse es un proceso interesante. El comentario más natural es del estilo de “¿para qué guardaba yo tantos trastos?” Lo que parecía sencillo se convierte en una sucesión de sorpresas. Claro, porque normalmente tenemos en la cabeza lo que vemos con más frecuencia. Algo que no ocurre con el jersey que nos regalaron hace 12 años y que ni por talla ni por diseño nos hemos vuelto a poner. De modo que pasa al montón de cajas.

La teoría es sencilla: hay que planificar el movimiento. Lo de la cocina a la nueva cocina, los sofás al nuevo salón, los muebles de los dormitorios a los nuevos dormitorios, y así. Pero todos sabemos que no es tan fácil porque hay cosas inclasificables. Esas son las que más tiempo lleva gestionar si no hay una voluntad clara.

Lo curioso es que ese montón de inclasificables va creciendo. ¿Y estos juguetes? ¿Esa horrible vajilla que nos regalaron? ¿Papeles que de viejos ya apenas se pueden leer por que la tinta se ha ido? ¿Facturas de aparatos que hace años que ya no tenemos? ¿Mueblecitos auxiliares que sabes que nunca más necesitarás? Podría seguir. Quien haya hecho mudanzas sabe de lo que hablo.

Al final, el criterio debería ser el de utilidad: ¿se van a usar esas cosas? El razonamiento  mortífero para guardarlas es “por si acaso”. Más de una bronca he tenido por esa explicación. Y como siempre hay gente que sabe encontrar nichos de negocio en las debilidades humanas, aparecen los trasteros desde 1m2 y muy poco dinero al mes. ¿Qué ofrecen en realidad? Una forma de aplazar la decisión de usar o tirar lo almacenado. Mientras tanto pasa el tiempo y lo que hemos pagado como alquiler vale más que lo guardado.

Los indecisos pueden acudir a especialistas en organización de casas, muy de moda en el mundo anglosajón (declutters) que ayudan a tomar decisiones y a establecer un orden lógico en la distribución de las cosas en la casa. Para aquellas cosas que no queremos tirar pero no sabemos qué hacer con ellas aconsejan la “caja del olvido”: las metes ahí y, si en el plazo de un año no las has sacado para usarlas, te comprometes a tirarlas.

Tomadas casi todas las decisiones y ya en la nueva casa, toca deshacer las cajas. Lo que nos lleva a una segunda ronda de decisiones o aplazamientos. Ánimo. Un día la vida volverá a la normalidad.

 

¿Qué tiene de bueno una mudanza? Veamos:

  • te obliga a pensar en cómo tienes organizada la casa;
  • te hace meditar sobre la utilidad de cada cosa (su valor añadido) y si el espacio que ocupa lo justifica;
  • obliga a esa sana segunda ronda de decisiones sobre las cosas, como si fuera la semifinal eliminatoria de un torneo.
  • te hace clasificar los objetos en dos categorías básicas, se quedan o se van. Y se pueden ir de tres formas: regalados, vendidos o dejados en el punto limpio más cercano.
  • modifica tus hábitos de movimiento porque no hay dos casas iguales. Ahora la cocina está más cerca del salón, los cuartos de los niños están a más distancia, y la terraza está en otro sitio.
  • te hace descubrir tu escasez de iniciativa a la hora de deshacerte de lo inútil. Miras corriendo el significado exacto del Síndrome de Diógenes que viste hace un tiempo en las noticias de la tele. Hmm. Parece que algo se te aplica.
  • te hace ver que llevas mucho tiempo confundiendo los términos “vivienda” y “almacén”.

De la misma forma que siempre se pintan las casas antes de entrar en ellas para tener la sensación de estrenarlas, el solo hecho de deshacerse de chismes (una recurrente y acertada expresión de mi suegra que refleja perfectamente lo que opina de ellos) supone una buena higiene mental.

De modo que pensé si el hecho de mudarse es bueno o malo. Y me preguntaba en qué medida las lecciones que uno aprende entre cajas son aplicables a las organizaciones. Porque similitudes hay muchas, y estoy convencido que vale la pena pensar en ello.

 

Pero será en la segunda parte. Ahora me tengo que ir a deshacer cajas… y a tirar chismes.

 

Actualización: recomiendo la lectura del libro gratuito de Valedeoro titulado “Mudanza Minimalista“. Una buena guía. Gracias Valentina.

Imagen: Jessica Spengler

 

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